La máquina de la soledad en Zaragoza

zaragoza

Fotografía de Gabriel Morales

Si estás en España y todavía no has visto nuestro trabajo sobre el objeto-carta, podrás encontrar instalada esta máquina de memorias y mecanismos en el AL! Festival de Zaragoza.

El 30 de septiembre, el 1 y 2 de octubre a las 19 hrs. Estaremos en una vieja peña de la ciudad PA’CUTIO.

Si quieres más detalles, escríbenos que te responderemos de inmediato.

Flor y Urbano. Afectos y alfabeto morse

Urbano y Flor 2_FotorMaría Flor Martínez Caballer y Urbano Fernández Lazcano son un matrimonio de telegrafistas jubilados, que se conocieron en la Sala de Aparatos de Telégrafos de Madrid, en el edificio de Cibeles. Ambos son magníficos morsistas y hasta el día de hoy, recuerdan las claves de aquél código que ha sido el eje de sus vidas.
Flor Fernández es hija de este matrimonio, ella trabaja en Correos de España dentro de la sucursal de Valencia; Flor creció rodeada de los sonidos de este oficio, vueltos un acompañamiento cotidiano dentro de una casa de telegrafistas. Así lo escribe Flor:
“Somos una familia unida por el Alfabeto Morse, y que a lo largo de la vida de todos siempre estuvo presente el telégrafo. Para mis padres fue su vida y para nosotros, al principio, era algo como mágico. Cuando mi madre y mi padre en alguna comida se comunicaban por morse con la cuchara, para mi hermana y para mí, aquella especie de música de puntos y rayas que se convertían en palabras, nos parecía magia. Además nos permitió vivir en una familia con un oficio que generó independencia económica para mi madre, una alta autoestima y una amor enorme por sus profesiones.”
Transcribimos fragmentos de una entrevista que le hicimos a Urbano Fernández para La máquina de la Soledad.

Hijos, padres, abuelos del telégrafo.
“En total estuve 46 años trabajando, hasta enero del año 2000.
En mi vida el telégrafo lo significó todo. Y aquí hablo por mí y por mi mujer. Fuimos hijos del telégrafo casi desde que nacimos, luego hemos sido padres y abuelos del telégrafo.
Desde muy jóvenes empezamos a aprender el sistema morse para comunicarnos. Las mujeres no podían optar a las plazas cuando tenían más de 24 años, y las plazas eran muy reducidas así que empezaban a prepararse desde muy jóvenes.

Para nosotros significó, que sin haber tenido estudios superiores y con una escolarización muy precaria, podías tener acceso a un trabajo que estaba muy reconocido.
El casarme con una telegrafista fue un anécdota que me ha acompañado durante toda la vida. Luego ha habido miles de vivencias, desde las reivindicaciones salariales que hicimos durante los años del franquismo para tener un salario en función de las horas extras que nos pedían que hiciéramos, hasta cuando vi el primer difunto al llevar uno de mis primeros telegramas de pésame con 14 años, que quedé muy impresionado porque no había visto ninguna persona muerta antes.

Como empecé a trabajar en un pueblo con un importante puerto de mar al que llegaban muchos barcos de carga de carbón procedente de las minas de Asturias, pasaban por allí muchos marineros, y venía a menudo un capitán que siempre mandaba al llegar un telegrama a su familia diciendo que estaba bien. Entonces los telegramas se pagaban por palabras y había un mínimo de 4 y él se las ingeniaba para con sólo esas 4 palabras enviar su mensaje.

El día que más telegramas había durante todo el año era el día de San José para felicitar a los padres y a los José. Por esta razón a los telegramas los llamábamos universalmente, al menos en España “pp”, es decir, “pepes”.

En aquellos momentos la telegrafía era el sistema de comunicación más rápido pero como mínimo un telegrama tardaba de 8 a 10 horas en cruzar España, pues tenía que pasar por muchos enlaces hasta llegar al destino final, atravesando por los nudos de comunicaciones que había en aquel momento. Había telegramas que iban punto a punto, es decir, que iban directo dese una estación telegráfica a otra y esos eran más rápidos, pues no tenían enlaces intermedios.”

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El aparato en casa de Flor y Urbano

Intermediarios de la intimidad
“Desde el principio hacías un juramento del secreto de la correspondencia, y en la legislación telegráfica el secreto de la correspondencia era inviolable. A mí me preguntaban mucho en San Esteban algunas chicas por cuándo llegaba un barco determinado en el que estaba embarcado alguna chico que les gustaba. Nosotros normalmente lo sabíamos, porque había telegramas anunciando las llegadas entre los armadores y los consignatarios de los buques para que salieran los prácticos a buscarlos a la entrada de la ría, pero nosotros no podíamos decir nada, porque los textos de los telegramas eran secretos.

Llevabas una vida que a ti mismo te afectaba, cuando llevabas un telegrama después de un temporal que decía llegamos bien y cuando lo veía la familia que esperaba ansiosa esas palabras te recibían entre abrazos y alegría, era imposible que no te contagiaran de ese estado de ánimo. O como recibían los giros con dinero que les enviaban los maridos desde Barcelona que andaban como marinos por toda España.

También llevabas noticias malas y nosotros ya sabíamos lo que decía el telegrama pues los recibíamos y los preparábamos nosotros. Cuando era así y te preguntaban que decía el telegrama, normalmente decías que no sabias, que no lo habías leído y salías zumbando.”

La maquinaria viva
Flor y Urbano aún conservan un aparato, con el que hacen sonar de vez en cuando una transcripción, testigo de su “amor morsista.” El aparato férreo resiste como una reliquia de las telecomunicaciones, es una maquinaria que condensa el deseo primigenio de la premura y el acortamiento de distancias, es un aparato-raíz de la velocidad y la potencia del secreto. Todavía funciona, como funcionan algunas cuantas oficinas de telégrafos en el mundo, el artefacto sigue vivo para los Fernández Martínez, es un miembro especial que quizás sobreviva indefinidamente, dentro de esta familia originada por un cruce de destinos en la Sala de Aparatos.

La máquina de la soledad llega a Guadalajara

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Foto de Gabriel Morales

Nos vamos con La máquina de la soledad hacia Guadalajara, Jalisco. Haremos sólo tres activaciones en el Teatro Experimental Viernes 29 de julio, 20:30 Hrs. y Sábado 30 de julio, 18:00 y 20:30 Hrs.

¡Ahí vamos, con todo el micro museo a cuestas, hacia tierras jaliscienses!

Los boletos se pueden comprar de forma anticipada, dándole click AQUÍ No lo dejen pasar, que sólo caben 46 personas por vez.

Las últimas 4 activaciones en Ciudad de México/ 35 aniversario del CITRU

No sabemos cuando volveremos por la Ciudad de México.
Pero todavía nos quedan cuatro activaciones más de “La máquina de la Soledad” en el Foro de las Artes (Centro Nacional de las Artes). Formamos parte de la programación del 35 Aniversario del Centro de Investigación Teatral “Rodolfo Usigli”.
El acceso es gratuito y las entradas se reparten una hora antes de la función. Sólo cabemos 50 y no podemos hacer nada para reservar, así que la mecánica consiste en hacer fila con tiempo para poder entrar. Jueves 21, viernes 22 y sábado 23. Aquí vamos, con toda la mudanza de memorias que ha atravesado el Atlántico para poder estar aquí. Puedes consultar más detalles de las activaciones, dándole click aquí: http://www.citru.bellasartes.gob.mx/2016/729-35anoscitru.htmlcarteros

El Buzón de Joana

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Cuando Joana Raja de 57 años, vino a vivir en su piso (departamento) en Barcelona, se encontró con que en la esquina habían colocado un buzón junto a un olivo, y su vez frente a un banco para que la gente se pudiera sentar. Desde hace 33 años ella ha visto la vida que ha llevado el buzón, que parece un jubilado más, entre todos los del barrio que se colocan a su alrededor en el sol o en la sombra, según la estación. Ese buzón ha sido para Joana una especie de entidad mágica en sus mejores años. Para ella ha llegado a representar un ser dotado de vitalidad: “anda, sé bueno y haz que me respondan”. Pero como el tema postal a decaído mucho, ella también lo ha ido abandonando. Aún así Joana “lo mima” -en sus palabras- y siempre que escribe una carta, como esta que nos ha mandado, lo alimenta.
Una vez, el buzón apareció con la ranura tapada por un cartón, no había ninguna nota aclaratoria. Al volver por la noche, el cartón ya no estaba. ¿Estaba el buzón inoperante o no? para salir de dudas, dejó un nota con sus datos dentro del buzón, con esta pregunta. Y ese mismo día encontró una nota del cartero en donde le decía que el contenedor de intimidades seguía activo. Este acto le hizo pensar que hay muchísima gente, que basa su sustento en el hecho de que nos sigamos escribiendo cartas. Un gran gremio depende del acto escritural masivo.
“Espero que no quiten nunca el buzón, aunque lo maltraten un poco”. Pues ahora su buzón está lleno de otras escrituras urbanas, graffitis; él ha sido testigo de tantos gestos, apariciones y desapariciones, y sigue ahí, erguido, amarillo, silencioso.
El padre de Joana se sentó junto al buzón y el olivo durante muchos años, hasta que el alzheimer le hizo olvidar todas las historias, se olvido de su familia y casi se olvidó de sí mismo; falleció de olvido. Este buzón y todos los buzones, quizás, nos sobrevivirán, quizás quedarán como una reliquia metálica erigida, que decora y acompaña, todos los tránsitos de la vida.
Joana no deja escapar la oportunidad para mandar una carta, y lanzarla como ella dice, “a su amado buzón”.

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Se escribirán cartas de amor gratis en la entrada a la máquina de la soledad/ Teatro El Galeón

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Fotografía de Julio Llorente

Frida Robles acoplará su proyecto de escribana itinerante, escribana de cartas de amor gratis, a las activaciones de “La Máquina de la Soledad” en la Ciudad de México. Frida estará una hora y media antes de cada pase, ubicada en su escritorio a la entrada del Teatro El Galeón por si alguien quiere venir a pensar junto con ella, el amor, el amor también como configuración social y acto político. Los horarios y las fechas aparecen más abajo.

Frida nos explica: “Hace unos meses empecé una investigación a ras de calle sobre la noción de amor. Por un periodo de tres meses, como inquilina del escritorio del admirable José Edith, me dediqué a escribir cartas de amor en la Plaza Santo Domingo. El detonante de esta investigación fue la agobiante intuición de una falta, mi parco o nulo entendimiento en torno al amor. Me pregunté cómo era posible que a mi edad no entendiera de historias de amor. Intuí que mi falta podía ser contrarrestada en un diálogo abierto. Una reflexión pública y participativa de nuestra configuración del amor es necesaria. Como diría el filósofo Alain Badiou, el amor debe ser reinventado pero aún más importante, debe ser protegido, porque se encuentra amenazado por muchos frentes. México está pasando por situaciones sociales alarmantes en donde la violencia gore y su espectacularidad son la moneda de cambio del discurso público. ¿Qué implica entonces hacer un llamado público y escrito para reflexionar sobre nuestras ideas en torno al amor? ¿Es el amor algo más que el “romántico”? ¿Se puede pensar al amor como un acto político? ¿Cómo una acción cotidiana? ¿Cómo una configuración social? ¿Cómo un acto consciente?”

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Fotografía de Julio Llorente

Horarios de escritura de cartas de amor gratis, entrada del Teatro El Galeón, Centro Cultural del Bosque

jueves 7 de julio de 18:30 hrs a 20:00 hrs
viernes 8 de julio de 18:30 hrs a 20:00 hrs
sábado 9 de julio de 17:30 hrs a las 19: 00 hrs
domingo 10 de julio de 16:30 hrs a las 18:00 hrs

jueves 14 de julio de 18:30 hrs a 20:00 hrs
viernes 15 de julio de 18:30 hrs a 20:00 hrs
sábado 16 de julio de 17:30 hrs a las 19: 00 hrs
domingo 18 de julio de 16:30 hrs a las 18:00 hrs

Ocho activaciones en el Galeón, Ciudad de México

MICROSCOPIA-OLIGOR010Estamos casi listos para activar la máquina de la soledad en la Ciudad de México. Haremos ocho activaciones en el Teatro el Galeón (Centro Cultural del Bosque) entre el  7 y 17 de julio. Sólo caben 46 personas en la nave. Las entradas se pueden adquirir por adelantado aquí

Estamos con todo el deseo que hemos acumulado tras dos años lejos, el deseo de volver a México con todos estos objetos.

La ciudad nuestra, el cuidado hacia los demás: Rafael y Aracely, el cartero y la escribana de Tampico

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Aracely Avilés y Rafael Zúñiga

Durante el paso de La Máquina de la Soledad por el puerto de Tampico, conocimos al cartero Rafael Zúñiga y a la escribana Aracely Avilés. Ambos pertenecen a esta ciudad, ubicada en uno de los estados que ha convivido con los golpes más duros del narcotráfico en México, movimiento que ha dejado un saldo de miles de desapariciones forzadas y asesinatos de personas inocentes.
Ambos son servidores públicos que utilizan el objeto-carta como medio de relación con su comunidad, lo mismo que son testigos de las modificaciones urbanas que acontecen constantemente en su entorno. Rafael camina o se transporta en motocicleta, y recorre las colonias diariamente desde hace 30 años. Araceli trabaja en su escritorio, ubicado en los arcos de la Plaza de la Libertad desde hace 20 años. Los dos son así observadores públicos, cientos de imágenes se han grabado en sus recuerdos, capaces de explicar los cambios urbanos, y con esto queremos decir también, los cambios afectivos y proxémicos entre la misma población; ellos son cronistas activos de las transformaciones de Tampico.

Rafael Zúñiga pertenece a una segunda generación de trabajadores de correos, su padre se jubiló después de 49 años de repartir cartas. Nos contó que no hay ninguna colonia en la ciudad que pueda considerarse realmente segura, y que la gente vive con una constante sospecha, ya nadie deja las puertas abiertas, como antes. Durante sus repartos, él ha sorteado varias balaceras, refugiándose en los negocios que en el momento le dan asilo. Cuando se escucha un disparo, todas las persianas metálicas comienzan a cerrarse, una a una. En medio del miedo, entregar esporádicamente una correspondencia personal a alguien, y poder observar su gesto de alegría, es un hecho de los más emotivos y entrañables que según sus palabras, puede haber dentro de su oficio. Así también, adentro del clima de la desconfianza, él representa una figura en la que todavía mucha gente se sostiene anímicamente. Aunque las cartas sean cada vez más escasas, ver pasar al cartero, escuchar su silbato y recibir su saludo, despierta en varios vecinos, un sentimiento de ilusión. Como si encarnara simbólicamente, la intimidad del objeto que entrega, aunque éste, permanezca ausente. Por ello, se considera un buen compañero de luto cuando es el caso. Alguna vez ha llegado a entregar las cartas a un cliente habitual, que de un día para otro, ya no está. Sin embargo hay una urgencia optimista en los últimos meses, Rafael percibe que la gente necesita recuperar la cotidianidad de la ciudad, salir, caminar con calma, convivir, volver a abrir las puertas. Y él cree que esto es lo que ahora ocurre. Por más violencia que se ejerza en el territorio, la ciudad es y seguirá siendo de los pobladores, y es así como emergen las maneras más ingeniosas para sobrevivir, aunque sea en el centro mismo del temor.

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El viejo silbato de Rafael y la Olivetti de Aracely (su guerrera, como la nombra)

Por su lado Aracely, heredó el oficio de escribana de su tío-abuelo, Don Julio, un escribano veterano de los portales de Tampico, en donde existían muchos escribientes, debido al carácter portuario de la ciudad. Nos habló de una película que se filmó en Tampico en 1948 con Humphrey Bogart, dirigida por John Huston, El tesoro de la sierra madre. En uno de los planos, puede verse en los portales a los escribanos vestidos elegantemente, con sus antiguas máquinas de escribir. Ella en sus 20 años de experiencia, ha visto desde su escritorio como han abierto y cerrado negocios alrededor, ha testimoniado varias tragedias. Al igual que Rafael, se sabe una figura pública de la intimidad y la confianza, a ella acuden muchas personas que necesitan ayuda para gestionar asuntos burocráticos, y también para desahogarse de sus problemas. Historias, dice Aracely, “como la de la señora Juana, una mujer de 81 años a quien sus hijos despojaron de su casa y terreno y acuden a nosotros pidiéndonos ayuda y guía, pues muchas veces no saben a donde ir y con quien hablar […] Había también un señor que fue marino y perteneció a la SEMAR, quien por años escribió cartas pidiendo se le diera su pensión. Y así mil historias más […] Las personas esperan que con las cartas que redactamos para ellos, sus problemas se resuelvan. Y es lo que nosotros a su vez deseamos. Pues aunque no lo queramos, nos involucramos en sus problemas.” Aracely habla de AMOR. A la escribana lo que la mantiene en su oficio, independientemente del sustento diario, es la posibilidad de poder ayudar a las personas. Lo hace por AMOR. En este cuidado por los demás, la acompaña su vieja Olivetti, a la que llama “la guerrera”, porque ha estado ahí en las buenas y en las malas. Nos cuenta: “En 20 años he vivido muchas experiencias en este oficio, he visto partir al más allá a compañeros de profesión, dejando sus lugares vacíos, pues nadie puede llenarlos, y que debido al mundo moderno en que vivimos, hemos pasado a ser obsoletos, aunque nos aferramos a no morir tan pronto, sé que nos queda cada vez menos tiempo. Pero el que quede, espero poder seguir ayudando a las personas que así lo soliciten, con el mismo amor y entusiasmo como hasta el día de hoy.” Y hemos de decir, que durante estos dos años que llevamos con la máquina de la soledad, nunca habíamos visto una escribana tan joven.

Rafael y Aracely asistieron con sus familias a la versión que hicimos de la máquina en Tampico, Tampico, papel avión, pues además formaron parte de esta pieza. Esto sucedió en La Guarda, teatro de las sombras, Teatro emergente en estado de ocupación (Teatro para el Fin del Mundo) en donde se preparan ya las dinámicas para el tercer aniversario de la desaparición de nuestros compañeros Fernando Landeros, Omar y Jefté.  Seguiremos agradecidos con Aracely, Rafael y al equipo de La Guarda por esta apertura hacia la máquina de la soledad, finalmente poder acceder a esta calidez humana, es lo mejor que para nosotros tiene este proyecto.

Fernando Landeros entre nosotros

Tampico, papel avión. El principio de la ruta mexicana

CARTEL FINAL PAPEL AVION CON LOGOS(1)Lo hemos conseguido, ya estamos en México, a punto de trazar el principio de la pequeña ruta. Nos encontramos aquí con nuestra multitud de maletas, llenos de emociones encontradas. Estar aquí y ahora en México para abrir la puerta que conduce al diminuto espacio de la máquina de la soledad, abrirla por entre los afectos subterráneos, los que quedan suspendidos en la máquina de la colectividad silenciosa, y observar qué sentido tiene intercambiar aquí y ahora, la intimidad de lo sutil.  El objeto-carta es el vehículo de la auscultación. ¿Qué sentido tienen la delicadeza, la ternura, la intimidad, el detenimiento, la lentitud, los pequeños ritos escriturales y sus consideraciones éticas, en un país como México aquí y ahora? Haremos resonar las preguntas en Tampico. Tampico, papel avión, una célula de experimentación en torno al objeto carta en el puerto, desprendida y secundada por los dispositivos que usamos en la máquina de la soledad. La Guarda Teatro será el centro de este laboratorio, al que se suma la experiencia condensada, compartida por los compañerxs que activan el Teatro para el Fin del Mundo desde ahí. Mostraremos los resultados el 1 y 2 de julio. Gracias por esta acogida. Aquí comenzamos.

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