ALT de Vigo. 13, 14 y 15 de Marzo

Hace sonar el timbre de su bicicleta por las calles. En la parte de atrás unas pocas herramientas. Lo necesario para el mantenimiento de esas ranuras de las puertas de las casas. Hilos frágiles e invisibles unen estos puertos entre sí, una red que comunica cada puerta con el resto de puertas de casas del planeta, con cada escritorio, cada papel, cada pluma, cada mano que escribe y cada ojo que lee. El buzonero, a un lado de la trampilla el mundo abierto de fuera, y al otro, la oscuridad íntima en su caja de madera.

buzones porto

Festival ALT de Vigo. 13, y 14 de Marzo a las 18.30h y 15 de Marzo a las 18.00h y 20.30h. Lugar escondido.

HISTORIAS DE VIDA. Carteros rurales y telegrafistas de Galicia/Notas sobre el teatro de objetos documental

saco carteros baja

Desde hace dos años que comenzamos con este proyecto, hemos sido partícipes de cómo cada objeto-carta en el que trabajamos, nos abre la perspectiva hacia múltiples campos afectivos e históricos. En el teatro de objetos documental, llegamos a experimentar una especie de microsociología que nos hace trazar de forma instintiva un tránsito. El que va del objeto hacia la búsqueda de los sujetos que lo rodean. El objeto-carta, se nos sugiere como una  presencia espectral a ser revelada con toda su fuerza en el presente de nuestro teatro. Entidad espectral que ha sido tocada, producida, trasladada, soñada, deseada, capitalizada por varias historias de vida, en distintas magnitudes y coordenadas.

Tomamos una cita de Tadeusz Kantor  acerca del Correo: “EL CORREO es un lugar excepcional, donde están suspendidas las leyes vitales de la utilidad. Los objetos -cartas, paquetes, bultos, envoltorios, sacos y todo su contenido existen durante cierto tiempo independientemente sin propietario, sin lugar de pertenencia, sin función,  casi en el vacío, entre el remitente y el destinatario, donde uno y otro están impotentes,  sin significación, privados de sus prerrogativas. Es un momento poco común en que el objeto escapa a su suerte.”[1] Los objetos-cartas que hacen la máquina de la soledad son cronotopos suspendidos que han llegado a nosotros, o nosotros hemos llegado a ellos, a partir de su acontecer en esa zona de vacío que menciona Kantor. En ese espacio de suspenso en el que localizamos al objeto,  éste nos insinúa itinerarios pretéritos y futuros. Rutas que en la medida de lo posible, se convierten en uno de los fines de nuestras indagaciones. Así, completamos de alguna forma, el historial de puntos de existencia recorrida que media entre su presencia matérica y la nuestra. El objeto-carta recuperado es una máquina del tiempo, un atlas de dimensiones imprevisibles y ante todo, en nuestro caso, un causante de relaciones políticas y sociales.

Desde que llegamos a España con La Máquina de la Soledad, hemos sido muy bien recibidos por los trabajadores de Correos, un encuentro que emergió sin nosotros buscarlo. Las cartas nos llevaron a ellos y a ellos les trajeron a nosotros. Hemos sido encausados a tramitar encuentros con carteros y telegrafistas jubilados, a partir de la fuerza de nuestros objetos reunidos. Y debido a la necesidad de las personas (incluidos nosotros), por intercambiar relatos sobre un oficio que aparentemente se extingue. Observamos que un elemento en aparente extinción, al ser narrado se detiene, se restaura, queda encarnado entre los testigos. Nosotros procuramos ser una Sociedad Protectora de Objetos en Extinción. SPOE. Por consiguiente protegemos algo de las personas que tienen que ver de una u otra forma con esos objetos. Por ello, una parte fundamental de nuestro proceso, ha sido el contacto con las Historias de Vida de las personas que dedican su esfuerzo a trasladar y cuidar del objeto-carta. Esos seres que han estado presentes desde el origen de las relaciones geopolíticas más arcaicas, y que sin su presencia -que suele ser omitida en los libros tradicionales de Historia- ningún acontecimiento hubiera sido posible. Estos libros nos cuentan los sucesos como dados por hechos, sin tomar en cuenta que el viaje de la información contenida en un sobre, tuvo que ser hecha por la misión y la responsabilidad de un sujeto, en ese entonces un “correo”. No sabemos nada de sus biografías. En cambio, los carteros suelen ser cronistas espontáneos de los tejidos intersubjetivos que hacen a un territorio concreto. Son figuras distinguidas en las localidades como lo han sido los maestros, los alcaldes o los párrocos.

bicicleta de cartero rural

Hace unos días, nos reunimos en Santiago de Compostela con varios trabajadores y trabajadoras de Correos de España, como parte de una actividad que organizamos dentro del Festival Escenas Do Cambio 2015. Uno de ellos es el señor Manuel López Méndez, telegrafista jubilado con 54 años de servicio. Nosotros teníamos un telegrama guardado en uno de nuestros buzones, y él lo tomó entre sus manos como quien abraza a un viejo conocido. Ahí estaba la tecnología prehistórica del  Small Messagge Service (SMS), en ese trozo de material (papel copiable), que además es una partitura de sonidos que ya casi nadie sabe leer.

telegrafista

A la derecha Manuel López Méndez

El señor Manuel hizo sonar para nosotros con sus manos, el sonido cifrado oculto en las palabras telegráficas (podría confundirse con un taconeao flamenco como se puede apreciar en el video).

Explicó cómo los telegrafistas son personas que guardan un enorme repertorio de secretos, que bajo un ritual, juran guardar consigo para siempre. Hay ritmo en la re-lectura sonora de todos esos objetos-telegrama. También estaba el cartero jubilado José Rodríguez Losado, quien entre otros cargos, trabajó durante un tiempo como ambulante en los trenes de Correos, cuando había vagones ferroviarios. Los primeros de ellos se denominaron “oficinas postales móviles”.

interior de un vagón ferroviario

Y si en Canadá los carteros rurales ya han desaparecido, en Galicia eso sería impensable, debido a las condiciones de las tierras, plenas de aldeas dispersas. En esas zonas intrincadas, incomunicadas y a veces lejanas, los carteros y las carteras son presencias que superan por mucho su misión de entregar objetos. Son receptores de las emociones de sus clientes, son acompañantes de soledades, lectores de la gente que no sabe leer, grandes depósitos humanos de la confianza comunal. Una de las carteras, Loli Iglesias recordó como había un anciano que siempre la esperaba en una esquina para que lo llevara al bar, y cuando terminaba el reparto, allí la esperaba de nuevo, un poco más contento para que lo llevara de regreso a casa. Una persona convertida en carta de ida y vuelta. En las aldeas, las casas no tienen numeraciones y a veces tampoco las calles nombres, ni buzones, así que es normal encontrar curiosos contenedores para las cartas, como la lavadora, cajas de cartón, aprovechar la altura de los árboles, etc. De ahí que al cartero urbano que vaya a sustituir a un cartero rural, le tome más de un mes aprenderse las rutas y direcciones.

Es verdad que cada vez más, se está re-definiendo el oficio del cartero. Pero en España, en donde hay una Ley bajo la cual se ha recortado en un mucho por ciento al personal de Correos, existen localidades en donde la gente se manifiesta fuertemente porque no quieren que desaparezca su cartero, su cartera. Ni tampoco aceptan la idea de que haya buzones comunitarios, en lugar de una persona de confianza que lleve y recoja las cartas.

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Nosotros seguiremos reuniéndonos con el personal de Correos, para continuar transcribiendo sus historias, para escucharlos, para que ellos se escuchen entre ellos (algo que notamos les es muy necesario), para contarles las historias de los otros que hemos acumulado en nuestros diarios. No sabemos qué documento terminará emergiendo de estas prácticas, ni hasta dónde nos llevará el objeto-carta, pero nos dejamos llevar por esta microsociología matérica, que estudia las relaciones de los objetos postales con sus trayectos afectivos y cartográficos. Sus relaciones con las personas que los rodean ¡Y nos quedan muchas ciudades todavía!

Esto no hubiese sido posible sin la labor desinteresada de Charo Calvo del Departamento de Comunicación de Correos de Santiago de Compostela, y de Antonio Aguilar, del mismo departamento en Barcelona, gracias.

[1] El teatro de la Muerte, trad. Graciela Isnardi, Ediciones de la Flor, Argentina, pp.70-71.

Carta escrita en el aire

carta-escrita-en-el-aire

Quería compartir una pequeña experiencia postal. Más bien se trata de una costumbre. Cuando viajo a menudo siento la necesidad de no regresar, de quedarme en el lugar hasta hacerlo mío, sus rincones, sus paisajes. Como hasta la fecha esto ha sido imposible -mi billete de avión siempre es de ida y vuelta-, desde hace años me envío una postal desde esa ciudad o aldea remota. Imagino que una parte de mí se ha quedado, libre, en Praga, en Buenos Aires, en la isla de Milos. Tiempo después de mi llegada (a veces transcurre mucho tiempo, hasta meses) recibo en mi buzón de Madrid la postal escrita por ese otra yo viajera. Leo con una sonrisa sus planes de futuro: Montar una obra de teatro negro en Praga, comprar una barca de pescador en Grecia, visitar la isla de Skye en Escocia… Y pienso “¡qué afortunada!”. De vez en cuando, pasados los años, pienso en esos fragmentos de mí misma que viajan por el mundo. Imagino la cotidianedad ya establecida, los cafés elegidos para escribir cada día, los sabores asimilados. Un día recibí en mi buzón, cinco años después de haber viajado a Estambul, una carta escrita en turco que aún no he conseguido descifrar. No tenía remite y creo que yo misma debí escribirla tras aprender el idioma. El papel olía a té de manzana.

San Sebastian el 9 y 10 de Marzo. dFeria

Pasaba por las calles y los arreglaba: engrasaba sus mecanismo, cambiaba cerraduras, los pintaba, etc.. Si querías podías encargarle uno nuevo y llegaba, hacía la ranura en la puerta, instalaba la tapa en la que podía poner correo, carta o por un poquito más tu nombre grabado, después colocaba la caja al otro lado, en el interior y te dejaba tres copias de la llave. Era el buzonero….

la foto

En la iglesia del museo de San Telmo desplegaremos esta maquinaria precaria que continúa rodando por el norte….será dentro de la programación de dFeria

San Sebastián

Museo de San Telmo

9 de Marzo a las 22.45h y 10 de Marzo  a las 20.30h

No hay más entradas.