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Cartas encontradas. La historia de Javier

cartas de javierDesde que comenzamos este proyecto, hemos recibido por parte de amigos y espectadores, paquetes de cartas encontrados en mercados, rastros, lugares abandonados, etc. Sin darnos cuenta, nos hemos vuelto coleccionistas de documentos íntimos, de vidas narradas por sí mismas que revelan un cierto estado de las cosas, dentro de un territorio específico. Nos interesa recuperar lo que hay en algunas de ellas de “documentos históricos”, en el sentido de que son evidencias, testimonios de  aspectos culturales y socio-políticos que dan cuenta de fenómenos colectivos.

Por ejemplo, las que aparecen en la imagen,  son las cartas de Javier, un migrante mexicano a los Estados Unidos. En ellas, le narraba a su madre su vida en el otro lado, primero como campesino y después como empleado de la Ford, durante los años 60’s-70´s. Llegaron a nuestras manos por medio de un amigo que las encontró en un mercado. Entre los sobres había negativos de fotografías, el nombre de la madre escrito con una “Dymo”, documentos de la primaria de Javier y diez dólares que la madre atesoraba, envueltos en papel de plata. Intentamos localizar a algún pariente en las distintas direcciones escritas en los sobres, pero de momento no hay vestigio. Estas cartas evidencian el recorrido interior de un adolescente que migra, los distintos afectos por los que transita, que van de su primera ilusión de tener un trabajo cortando pepinos hasta su hastío laboral dentro de un típico modelo socioeconómico fordista. Los documentos muestran minuciosamente la metamorfosis de la esperanza, no sólo por la imposibilidad de escapar a la precarización, sino también por los detalles discriminatorios que vivió durante múltiples años, el protagonista de esta historia de vida.

A través del billete guardado en estas cartas, se atiende también a otra circunstancia. Era costumbre de los mexicanos que trabajaban en el extranjero, mandar remesas a sus parientes. Esta acción generó distintas redes de delincuencia por parte de algunos carteros mexicanos, quienes interceptaban la correspondencia que procedía principalmente de Estados Unidos en búsqueda de giros postales, cheques de pensión o billetes envueltos entre las cartas. Por ejemplo, durante el 2013, Correos de México denunció a un grupo de empleados en Ciudad Juárez, al hallar en casa de un cartero prófugo, toneladas de correspondencia abierta sin entregar en un lapso de diez años.

¿Por qué estas cartas terminarán en los rastros? ¿Y por qué estas cartas terminarán después en los muebles de la máquina de la soledad? Seguimos comprendiendo las fuerzas de estos movimientos, a la vez que las cartas parecen manifestarse en contra de su olvido.

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