Procesos del Teatro de Objetos Documental

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Por iniciativa de Carmen Pardo, la Universidad de Girona nos invita a la Cátedra de Arte y Cultura Contemporánea para hablar sobre Procesos del Teatro de Objetos Documental. Cuánto habrá que decir acerca de la fuerza testimonial y afectiva que rodea a determinados vestigios materiales. Habitaciones sin sujeto, residuos, cartas, altares y anti-altares, relicarios pequeños, relicarios gigantes, prendas, ETC. Fragmentos matéricos que son una de las fuerzas de nuestras comunidades del dolor y que desde sus ser simbólico, permiten que cada ausencia no pierda su nombre, su rostro, su presencia. Pensamos que la atención a los fragmentos simbólicos son también un acto de resistencia al anonimato y a la insensibilidad. See More

 

El taller de Anselmo

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La máquina de la soledad se prepara para el estreno en el festival TNT de Terrassa, Catalunya. Ya ha llegado a España después de haber estado por México y se instala en un espacio de los años cincuenta para adquirir su nueva forma, en el viejo taller de bicicletas de Anselmo.

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93Hijo de molineros, Anselmo, nació en Bozate, el barrio Agote de Arizkun en el valle del Baztan, cerca de la frontera donde el “extraperlo” era un modo de vida, en esa época se cruzaba al otro lado en burro pero se volvía a pie. El burro con la carga conocía el camino de regreso a través de monte.

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El mayor de los 11 hermanos heredaba la casa y los padres, así que Anselmo bajo al sur y trabajó de molinero algún tiempo. Cuando pusieron la luz eléctrica en el pueblo ésta se encendía desde el molino al atardecer, su ayudante cada día le decía: “espera Anselmo, espera que me prepare”, cogía la bicicleta, “Ahora”, y salía corriendo al tiempo que Anselmo accionaba el interruptor, siempre llegaba un poco más tarde que la corriente pero él no dejaba de intentarlo.

María y el Vasco

Allí, Anselmo cambió el euskera por castellano, se enamoró de María y montó su taller de bicicletas apenas sin saber de mecánica. Aprendió sobre la marcha. Reparaba, alquilaba y vendía bicicletas y trajo las primeras motos al pueblo. Era conocido como el Vasco, nunca perdió su acento, tuvo dos hijos y cuatro nietos, pasó el tiempo y la vida y el taller cerró.

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Ahora, después de más de 30 años, la máquina de la soledad se construye de nuevo aquí, a la vez que reanima la historia del lugar, en un pueblito de Navarra en donde todos los ancianos van en sus bicicletas BH….Gracias Anselmo y gracias María porque aunque ya no están físicamente, nos han dejado los secretos y la memoria de su casa-taller.

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