La postal de Trinidad

postal trinidad

Iba escalando el Everest vestido con su traje de cartero y su cartera vacía. Recuerda que cuando estaba llegando a la cima se dio cuenta que lo único que había en el pico más alto del planeta era un buzón de Correos pintado de color blanco. Dice que le dio mucho gusto verlo, pues después de haber llegado hasta ahí, su primer impulso fue querer contárselo a alguien. Vio que su cartera estaba vacía y pensó en recoger toda la correspondencia que había en el buzón para repartirla abajo y cuando se iba a acercar abrir el buzón, se despertó. Nos contó que al otro día compró una postal y escribió en la parte de atrás el sueño para mandárselo a alguien, pero no se atrevió. Han pasado ya 37 años desde que lo escribiera y aún conserva la postal.

Conocimos a este cartero ya jubilado de la Ciudad de México, su nombre es Trinidad F. de 67 años de edad. Durante años ha asistido a la celebración conmemorativa que se lleva a cabo el 12 de noviembre (día del cartero) en la colonia Unión Postal del DF, México. Colonia en la que, entre otros aspectos vinculados al Correo,  hay un monumento al cartero. Trinidad nos contó este sueño y esta es la fotografía de su postal.

Con el relato de esta experiencia y la supervivencia del objeto como testigo de aquél instante en la vida de Trinidad, constatamos que La Máquina de la soledad tenía que ver con hacerle un homenaje al espacio desplegado por esos fragmentos matéricos. Fragmentos capaces de archivar los impulsos de un deseo de comunicarle a alguien más una profundidad específica de los sucesos.

Pensamos que nuestra máquina funciona sólo a través de la fuerza que generan estas materialidades que encarnan la vivencia.

Responder a La postal de Trinidad

Responder

HTML básico está permitido. Tu email no será publicado.