Los destinos inusuales

IMG_3298Hace tiempo nos llegó una carta de Andrea Díaz Reboredo con la fotografía del buzón aislado que aquí se observa. Transcribimos su historia: “Se trata de un buzón de correos que encontré en Letonia. Lo que tiene de interesante, es que debió de pertenecer a una casa cuyo nombre era Putni, pero la casa ya no existe y el buzón ha quedado solo en medio de un prado infinito lleno de árboles. Putni significa en lengua letona ‘pájaros’. Así que de alguna manera, este buzón se ha convertido en el destino de todas las cartas que algún día alguien escribió a estos bellos animales alados; a un cuervo, a una golondrina o quizás a una urraca. Sería una bonita idea instalar buzones como este en nuestros pueblos y ciudades, con destinos inusuales.”

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Dibujo de Andrea Díaz Reboredo

Los buzones con destinos inusuales que menciona Andrea -a propósito de esta caja con nombre que se quedó sin casa- nos llevaron a pensar en la creciente cantidad de proyectos actuales que tienen el objeto-carta como protagonista, como vehículo para encontrar otros modos sin celeridad para relacionarse con los demás, que atienden, como ella dice a “los destinos inusuales.” El instante de auto-introspección que nosotros llamamos “máquina de la soledad” potenciado con el fin de abrirse después a una experiencia intersubjetiva casi extinta. Pero las cartas están volviendo o más bien, las cartas nunca se fueron, las cartas persisten, y aunque en sí mismas son inusuales, nuestra necesidad afectiva contemporánea volcada hacia una compleja “ética del cuidado” y otras manifestaciones de empatía, se deja evidenciar en distintas dinámicas epistolares incitadas desde lo artístico. Ellas son capaces de constituir una zona de encuentro escritural individual y colectivo, que nos devuelve un sentido de cohesión en medio de nuestra cotidiana fragmentariedad comunicativa, que nos devuelve la posibilidad de practicar nuestro ser discursivo-afectivo mediado por las cualidades de la extensión y la lentitud. Las cartas son entonces en cierto modo, entidades rebeldes a la inercia que pugna por disolvernos en la vorágine de las relaciones automáticas, de los pensamientos acortados cansados por la vastedad de datos o por atender varios interlocutores y ventanas abiertas  a la vez; pensamientos y/o sentimientos que suelen reemplazarse  con “emoticones”, nuestra simbología contemporánea de la brevedad, de la homogeneidad.

Algunos espectadores de La máquina de la soledad, o seguidores de esta página, son quienes nos han llevado a conocer prácticas postales que tienen que ver con los destinos, con los destinatarios inusuales. Por ejemplo, el artista visual Herón Trejo Mendoza nos dio a conocer el proyecto de la también artista japonesa Saya Kubota, Missing Post Office (2013) llevado a cabo en una vieja oficina de correos recuperada en la isla de Awashima y que formó parte de la Setouchi Triennale. Ahí cientos de personas de todo el país envían cartas a personas fallecidas o personas de paradero desconocido y otro tipo de misivas extraordinarias. La oficina se abre dos veces al mes y es atendida por  quienes solían trabajar en ella. Las cartas llegan a los buzones del sitio y después se exponen para consulta y visibilidad pública. Ahí la gente se reúne para leer y ser leídos, para compartir la ausencia por un tiempo acotado.

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Missing Post Office

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Missing post office

Recientemente nos contactó  la creadora española Carmela Mayor para compartirnos su proyecto Práctica Greeting las cartas de agradecimiento como práctica social.  Como ella dice, su búsqueda surge para  “dar relevancia y recuperar del anonimato las historias de aquellas personas que por alguna razón merecen el agradecimiento del otro. Historias desconocidas por pertenecer al ámbito de lo doméstico y de lo cotidiano y que sin embargo tejen fuertes vínculos afectivos entre los individuos y son el verdadero motor de la sociedad” (si quieres saber cómo participar entra en la web marcada en azul dentro de este párrafo).

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Greeting realizado por Ana-Luisa Ramírez en Práctica Greeting

Charo Gaztelacuto nos hizo conocer el proyecto The letter writting project del artista Lee Mingwei, una instalación con escritorios y materiales de escritura que invita a los visitantes a escribir las cartas que siempre han querido redactar pero que nunca han consumado. Estas cartas pueden o bien quedarse en la instalación para que otros visitantes las lean y motiven otras escrituras, o pueden ser enviadas a sus destinatarios desde este pequeño museo. El proyecto lleva varios años así que su archivo de experiencias es grande.

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The letter writting project

En general, parece que el destino inusual en todos estos proyectos  es también el de quien escribe, al concederse el tiempo-espacio para escribir una carta a través de la provocación de estas obras.

Es posible que tú también conozcas algún proyecto semejante, si después de leer esto lo quieres compartir en los comentarios de este post, nos gustará muchísimo saber. Una vez más agradecemos a los espectadores y seguidores de nuestro proyecto por confirmarnos que tiene una resonancia con nuestro tiempo.Y muy especialmente gracias a Andrea y su buzón para pájaros por encausar esta reflexión.

2 Respuestas a Los destinos inusuales

  1. Felipe Aragón Lago

    Paso este interesante artículo a Antonio Aguilar de Barcelona, probablemente el mayor experto en historia de Correos en España.

    • Oligor y Microscopía– Autor

      Muchas gracias Felipe. Lo conocemos y a través de nuestro proyecto mantenemos contacto con él, nos ha presentado a distintos trabajadores de correos por España. Además hemos tenido la fortuna de realizar su espléndido paseo postal por Barcelona. Te mandamos muchos saludos!

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